Historia

Por casi 100 años, la iglesia Metodista a respondido a la necesidad de ofrecer una educación para aquellos estudiantes Hispanos que enfrentan grandes obstáculos para obtener una formación de calidad en la ciudad. Lo que comenzó en 1913 la Sra. Lydia Patterson, una devota feligrés Metodista actuando a través de la Sociedad Misionera de Mujeres de su iglesia, dándose cuenta que en los barrios los jóvenes hispanos no tenían escuelas comenzó por fundarlas en las casas de algunos Metodistas Mexicanos.

Lydia Patterson Institute

Su espíritu y visión continúan vivos a través del Instituto Lydia Patterson donde 400 jóvenes, hombres, y mujeres, la mayoría originarios de Ciudad Juárez, continúan su educación en un ambiente académico íntegro mientras son inculcados en la importancia de los valores Cristianos. Nuestra escuela es una de las primeras instituciones en Estados Unidos en destacar desde 1942 la importancia de la educación en Ingles como Segundo Idioma (ESL) para así poder incorporar a estos estudiantes al nivel indicado en preparatoria y así encaminarlos a lograr su graduación de preparatoria.

Los estudiantes de LPI siempre se han destacado por su gran dedicación y sus grandes logros. De la población total entrante el 95% se gradúa y más del 98% de los graduados continua su educación en diferentes colegios de USA. Por ejemplo a la clase del 2010 se le otorgo 2.1 millones de dólares en becas para ser usados en distintas universidades del país.

Con el Apoyo de la Jurisdicción Central Sur de la Iglesia Metodista Unida, LPI ha mantenido su fe y se ha posicionado firme en su compromiso histórico de desarrollar la excelencia académica y la nutrición espiritual de sus estudiantes. LPI también extiende sus horizontes a un sin fin de posibilidades que nos brinda el desarrollar una labor inter-cultural con la que aspira servir a la iglesia.

La facultad y administración se ven estratégicamente situados geográficamente, demográficamente e históricamente para servir como un puente que expanda las realidades sociales, culturales y espirituales de una población diversa. Hoy las condiciones se prestan para ofrecernos un apasionante desafío en el cual podemos servir a Dios al igual que a la humanidad.